lunes, 21 de agosto de 2023

Auténtico remanso


Un examen histórico de la tradición poética universal nos colocaría rápidamente ante dos temas que han sobrevivido dignamente hasta hoy: el amor y la muerte. La experiencia amorosa y las pulsiones tanáticas, la fascinación ante el afán amatorio y su contraparte, la idea del fin, han tejido una historia común: que no extrañe, pues, que el eros conviva, en una suerte de oxímoron, con el tánatos.

Son conocidas las convenciones del amor cortés —por mencionar uno entre multitud de ejemplos— que alimentó la lírica medieval, en el que «morir de amor» es un asunto desarrollado desde variadas ópticas, constituyendo referencia obligada en el repertorio de esta poesía. Tanto «morir de amor» como «vivir muriendo de amor» son expresiones que muestran el límite borroso que existe entre la exaltación vital que genera el amor o la posibilidad extrema de la aniquilación de la vida.

A riesgo de caer en un binarismo, que sería útil si tiene propósito didáctico, podríamos establecer en el análisis de la presencia lírica de estas dos fuerzas, pares que se oponen: luz/oscuridad, vida/muerte, esperanza/derrota, placer/sufrimiento. Contradicciones que, sin duda, sirven de fuente a una de las vertientes más poderosas de la tradición poética universal.

Invierno de mariposas, reciente libro de poemas de Pablo César Cabanillas Díaz, navega precisamente entre estas dos orillas, ofreciendo un contrapunto en el que un lenguaje prístino, no exento de giros de candor, dicta los diversos designios del acontecer amatorio y reflexiona, con profunda melancolía, sobre su agotamiento, esa especie de agonía análoga al morir. 

El propio título del volumen alberga esas contradicciones. A la levedad, la delicadeza y la gracia de la mariposa (una criatura poética como ninguna otra) se opone el invierno con su grisura, sus cortinajes de melancolía, sus lluvias, que son metáfora de llanto y expresión de nostalgia y tristeza.

Los poemas de lenguaje desnudo de este libro desenhebran para nosotros todo un cúmulo de sensaciones ante un mundo feroz, dominado por lógicas económicas bárbaras, y por una creciente dependencia tecnológica que convierten la vida humana en un territorio árido, desprovisto de empatía y solidaridad, de sentimiento e intensidad expresiva. Estos poemas son en cierta forma un llamado a recuperar la humanidad y eso explica la insistencia del yo poético en un doble movimiento: mirar en su interior e invocar a los demás.

El movimiento aludido se puede advertir en el tránsito que va del primer poema («Abril veintitrés») al texto que cierra el libro («Ha de ser esta vez»). La ausencia inicial se complementa, al final, con la posibilidad de que la presencia del ser amado y el inicio de un nuevo vínculo tengan una realización plena. En el poema inicial el yo declara que «deja marchar» a la amada, en un empeño autodestructivo; en el final, esto se transforma en un deseo de renovar el flujo amoroso: 


Has de volver/ algún momento como

las tardes del eterno verano (p. 55).


Estas ideas son acompañadas por dos comentarios que forman parte del libro. El primero, del poeta Grover González Gallardo, quien en su prólogo representa esta doble acción de sentir y decir con las siguientes palabras: «se advierte la imperiosa necesidad del autor de verter, de vaciar por completo su torrente, su vacío interno. Incluso se diría que la vida se le va en este empeño. Porque cuando hay algo que decir, esto mismo debe ser dicho a toda costa; y si hay que desnudar el alma, se la despoja de sus ropajes, de su piel, de sus oscuros sueños» (p. 9).

El segundo comentario que se incluye en la edición corresponde al poeta Domingo de Ramos, destacado representante de la generación del 80, y allí el poeta señala con claridad que este libro habla sobre el amor y la muerte: «El amor por ratos esquivo y enfrentado a los avatares de la rutina y la construcción del ser amado en algo perenne. Pero se enfrenta a la soledad y el desamparo, la tristeza y la angustia de lo perdido».

Dos observaciones que revelan el centro neurálgico de este Invierno de mariposas, brindando una orientación a la lectura, que en un primer momento tendrá que considerar este vaivén entre la fuerza vital y la conciencia de la muerte. Por otra parte, este desnudamiento en el lenguaje, esta exposición cruda de los sentimientos del yo —asunto que implica un sustrato confesional— tiene una ligazón con la inteligencia romántica, que ensalzó la figura del yo creador y sus posibilidades de considerar todo aquello plasmado en el discurso como verdades directas del ser.

Uno de los poemas que mejor expresa este rasgo romántico es acaso «Invasión de mariposas», de espíritu becqueriano, capaz de unir amor y muerte en un par insustituible en la experiencia, como plantean los versos iniciales: 


Amada, hay un millón de demonios deambulando

en nuestros corazones

esta tarde donde nacen dos cadáveres (p. 15)


Nótese la idea trágica que acompaña el nacimiento del amor, que muestra su doblez, la muerte. El nacimiento del amor equivale, aquí, a la no existencia contingente de ese vínculo, su anulación, su condición fallida, como reza en el final del poema: 


Amada rosa, bella flor de mi desangro poético

entre tu mirada y la mía

hay dos fantasmas enamorados. 


Entre tu boca y la mía

hay demonios devorándose

hoy domingo en que se consuma un beso (p. 15)


Los motivos centrales de Invierno de mariposas quedan bastante claros. Por un lado, una inscripción fluida en el corpus de la poesía amorosa, tendiendo puentes con cierto imaginario que proviene del amor cortés y dejando entrever el influjo del romanticismo, especialmente la impronta de Gustavo Adolfo Bécquer. Dos gestos que dejan adivinar al perspicaz lector que se encuentra detrás del autor.

Por otra parte, los poemas que conforman este volumen nos instalan en una red de contradicciones en las que se irán oponiendo el amor y la muerte, la belleza y la oquedad, el deseo y la frustración, la alegría y la tristeza, mostrando al lector que enfrenta estos versos que el amor no es una categoría monolítica, que amar no solo puede ser un camino hacia la plenitud, sino también un medio de hundirnos en la más cruda desesperanza.

Se ha observado al inicio de esta reseña cierto candor en el lenguaje, algo que momentáneamente podríamos plantear como reproche. Este libro, en su brevedad, evidencia que estamos ante un autor con un potencial estimable, algo que por supuesto esperamos ver confirmado en sus siguientes entregas. Por el momento, quienes gusten de palabras hondas y sencillas encontrarán en Invierno de mariposas un auténtico remanso. 


Alonso Rabí Do Carmo





Ficha técnica

Título: Invierno de mariposas
Autor: Pablo César Cabanillas Díaz 
Género: poesía
ISBN: 978-612-5067-09-8
Sello/editorial: Zafiro 
Ciudad y año de publicación: Tarma, 2022
Tamaño: 14.8 x 21 cm
Peso: 95 g
Páginas: 56
Precio de venta: S/ 30
Reseña de contraportada: El libro de Pablo César Cabanillas Díaz, Invierno de mariposas, es un poemario que trata básicamente sobre el amor y la muerte. El amor por ratos esquivo y enfrentados a los avatares de la rutina y la construcción del ser amado en algo perenne. Pero se enfrenta a la soledad y el desamparo la tristeza y la angustia de lo perdido. En este poemario también toca a la Madre ente de luz y esperanza que lo guía en sus ratos de melancolía, además que enfrenta a la muerte, se desvanece, se invierna y florece. Poemario con palabras sencillas y sentidas que resalta su visión que de los seres humanos tiene cuando todo nos falta en estos tiempos tan violentos y de una feroz tecnología que no, comunica nada sino aísla y pierde al hombre en la desolación que esta solo frente al mundo. (Domingo de Ramos)



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viernes, 11 de agosto de 2023

Develar la compleja realidad


La Lima impredecible y violenta, aquella que atrapa a sus ciudadanos en una vorágine monótona, en el deseo de vivir y sobrevivir cada día junto con las carencias como con los lujos, y en donde la muerte siempre es una posibilidad latente, en tanto fuerzas ocultas e intereses privados intentan controlar el movimiento de la sociedad, puede ser un tema de análisis desde distintas ramas. Pero también es un asunto para imaginar desde el uso de la ficción literaria y las historias que nos acercan a esta realidad. La novela corta El asesino de la Vía Expresa (2019) de Mauricio Málaga (Trujillo, 1980) explora este mundo escindido en el que se entrelazan una historia de corte policial, el misterio, los ritos sagrados, la violencia delincuencial, los quiebres psicológicos, en el escenario de la Lima actual, en un juego en pared con historias que nos conducen a la ciudad norteña de Trujillo.


El enigma que hay detrás 

Una racha de accidentes y muertes extrañas ocurridas en la Vía Expresa de Lima empiezan a convertirse en noticias recurrentes en los medios de comunicación y a causar alarma en la ciudadanía. Los vehículos se dan a la fuga. Para la Policía el asunto empieza a convertirse en una preocupación. ¿Hay un asesino que encuentra placer en atropellar a sus víctimas en esta famosa Vía Expresa? ¿Hay un loco al volante suelto por la ciudad? ¿Se trata de eventos meticulosamente organizados? ¿Cómo así las víctimas se lanzan a caminar por los carriles sabiendo que es una pista solo para vehículos, con el riesgo de ser arrollados como en efecto ocurre? ¿Acaso no resulta raro o por lo menos sorprendente? ¿Qué impulsa a esas personas a poner un pie en la Vía Expresa? ¿Qué hacen caminando por allí para ser arrollados? ¿Cuál es el perfil de las personas que mueren en estos accidentes? ¿Hay respuestas razonables, lógicas, coherentes para este comportamiento? ¿Son acaso personas dementes, que padecen problemas mentales? Las informaciones obtenidas revelan que son sujetos de clase media alta, lo que hace aun más extraño el caso. ¿Qué enigma hay detrás? ¿Hay algún patrón en común que brinde algún dato, un indicio, lo suficientemente claro, para resolver el misterio y, desde luego, frenar las muertes absurdas? ¿O se trata de eventos que responden al sino de la mera casualidad? ¿Hay algún destino maldito en la Vía Expresa, construida en la década de 1960 y que, aunque criticada en sus comienzos y despreciada por su utilidad, luego adquirió una importancia tal que hoy sirve como respiro al infernal tráfico limeño?

Las preguntas, las suposiciones, los razonamientos y las numerosas respuestas que podría haber, además de las nuevas preguntas que surgirían a partir de estas, pueden ser infinitas. Y esto es lo que sabe y atormenta a Antonio Galeno, el protagonista de El asesino de la Vía Expresa

Galeno es un joven médico del Hospital Cayetano Heredia, asimilado al Cuerpo de Investigación de la Policía, y es quien está a cargo de los cuidados médicos de una de las víctimas de la Vía Expresa quien, milagrosamente, se ha salvado de morir, aunque ha perdido la memoria. Al mismo tiempo, Galeno tiene la misión de esclarecer la ola de muertes, encontrar respuestas y reportar a sus superiores los resultados. La víctima es el único testigo vivo que tiene a mano para su propósito. Dará inicio a una serie de investigaciones.


Historia paralela

Si la historia de Antonio Galeno constituye el principal hilo narrativo de la novela, hay una segunda trama que se desarrolla en paralelo y que el autor utiliza como vaso comunicante, para plantear el cuadro completo de la historia. El lector lo descubrirá gradualmente. Pues, en un primer momento, las relaciones parecen estar difusas, tanto como el enigma sin resolver que determina las extrañas muertes en la Vía Expresa.

Alonso es el protagonista de esta segunda historia. Posteriormente nos enteraremos que este muchacho es aquel testigo y víctima que Galeno atesora y tiene a su cuidado. Alonso es un adolescente acosado por los quiebres de una familia disfuncional y la presencia de un padrastro que lo aborrece y una madre indolente. «La soledad invadía sus ojos y se percibía en él la necesidad de atención que a sus dieciséis no encontraba en casa» (p. 16). En su deambular por las calles de Trujillo, Alonso descubre un estudio de tatuajes y decide tatuarse la figura de una Vargas Girl en el brazo derecho. Allí conoce a Santa, una rubia colegiala que también se tatúa. El destino los junta. Compartirán, además, el mismo tinte de los tatuajes, uno nuevo llegado desde la India y que, tiene un poder misterioso que, inoculado en sus pieles, los vuelve inseparables. Alonso y Santa, presas de su ostracismo e incomprensión familiar, se convierten en unos explosivos delincuentes, y junto con ellos conocemos el rostro lumpen y los meandros de la delincuencia en Trujillo, especialmente, «en la calle Berlín (…), el reino de la violencia en Trujillo» (p. 33).

De esta manera, tanto Antonio Galeno como Alonso son parte de un entramado narrativo que se desarrolla en Lima y en Trujillo, con saltos temporales y raccontos, que permiten sumergirnos en la historia desde distintas perspectivas argumentales y puntos de vista.


Digresiones

El asesino de la Vía Expresa se compone también de capítulos que funcionan como digresiones, con el propósito de plantear algunas claves a la historia madre. Dos de ellos resultan interesantes: el dedicado a la puesta en escena de una obra teatral en la que se da vida a la historia de cinco muchachos pandilleros, aunque los actores provengan de una pandilla real del barrio trujillano Chicago. «Vivían tocando las puertas del infierno, olvidados por la sociedad, crecían como mala hierba que brota en el más ruin de los paisajes. Para ellos conseguir dinero es el día a día, “rankearse” es la meta y hay que empezar de cero, cada quien más admirado por lo que es capaz de hacer en estos tiempos violentos» (p. 41). Tal vez Alonso es uno de ellos. Son conocidos también como «los olvidados» y recuerdan a la collera de los Los inocentes de Oswaldo Reynoso.

Una segunda digresión se centra en la experiencia de un mochilero de paso por ciudades sudamericanas. Sobrevive realizando malabares con fuego en las esquinas de las avenidas. Es en la ciudad boliviana de Santa Cruz que una noche tiene un altercado con el conductor de un vehículo, lo que terminará en su detención por parte de la Policía. En la cárcel tendrá que sobrevivir a cualquier costo ante la hegemonía del poder por el control de la droga y el sexo. El encierro acabará con una escena de ribetes piromaníacos que le permitirá huir, para luego dirigirse hacia Brasil. Tal vez es parte de la experiencia que viven en algún momento de sus vidas Alonso o el propio Antonio Galeno.


Un monstruo entre líneas

El asesino de la Vía Expresa relata entre líneas un problema estructural que va más allá de los accidentes y muertes en la Vía Expresa limeña. Un problema que tiene que ver con la agitación de la vida moderna, la competitividad, el capitalismo, el éxito, la caída frustrante y la enfermedad si no se alcanzan los logros. La afectación en la autoestima y las opciones que se toman ante ello. Tal vez, sin saberlo, Antonio Galeno y Alonso son los brazos de un monstruo que está próximo a llegar, o que tal vez ya convive entre nosotros, en la gran ciudad, y del que nadie se da cuenta o es mejor ignorar. Un monstruo que seduce, que ofrece paliativos a una vida sacudida por las urgencias, que tiende la mano para contrarrestar el estrés producto de la maquinaria social que arrolla la salud mental, y que nunca se detiene. Por el contrario, el monstruo cada día gana nuevos adeptos lo mismo que ingentes ingresos económicos a costa del desasosiego. 

De esta forma, las historias de ambos personajes encuentran un punto de unión que sugiere un juego de roles, como un efecto sorpresa. Tal vez, Antonio Galeno y Alonso son un mismo ente escindido ante el deterioro, la búsqueda de respuestas, la locura, la razón y la aceptación de la verdad. Así, de las coordenadas iniciales del género policial, el autor de El asesino de la Vía Expresa nos conduce hacia una reflexión social y psicológica que intenta develar una realidad más compleja por encima de los accidentes y las muertes en la famosa Vía Expresa. 


Christian Reynoso




Ficha técnica
Título: El asesino de la Vía Expresa
Autor: Mauricio Málaga
Género: novela
ISBN: 978-612-48043-1-1
Sello/editorial: Trotamundos
Ciudad y año de publicación: Trujillo, 2019
Tamaño: 15 x 20.5 cm
Peso: 190 g
Páginas: 44
Precio de venta: S/ 15
Reseña de contraportada: La vía expresa se ha convertido en el escenario de sucesivos y extraños asesinatos. Galeno, un extraordinario médico detective, será el encargado de la investigación. Sin embargo, y a pesar de contar tan solo con un testigo clave, descubre que los acontecimientos fatídicos no solamente se reducen a suicidios colectivos, sino a crímenes relacionados mundialmente. Historias paralelas y enigmáticas cuelan en estas páginas con una prosa que se desliza suavemente y fluye hasta atrapar al joven lector.
Biografía: Mauricio Málaga (Trujillo, 1980) es escritor, editor y gestor cultural. Luego de un prolongado viaje por Sudamérica, publicó su primer libro, El malabarista (2010), al que siguieron Carrusel (2011) El asesino de la Vía Expresa (2013).



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martes, 1 de agosto de 2023

Andar y hacer camino


Dentro de unas décadas, es muy probable que se dediquen estudios a los libros surgidos durante la pandemia originada por el covid-19 y las peculiaridades que comparten. La magnitud de lo bello de Gloria Ordinola es uno de ellos. Se percibe en sus páginas el contexto de encierro, la pérdida, los cuidados y muchos de los cambios en el estilo de vida a los que tuvimos que adaptarnos durante este periodo. Se percibe también la gratitud por la vida en medio de la muerte. Si todo libro es un viaje, ya sea en el espacio o en el tiempo, este poemario nos traslada claramente, sobre todo en su primera sección, a 2020, y a la mezcla de preocupación, miedo, tristeza, impotencia, agradecimiento, transformaciones y extrañeza que trajo consigo. 

La magnitud de lo bello da cuenta del trayecto de la voz poética por distintas esferas de la vida y sus grandes amores y pasiones. Comprende cerca de cuarenta poemas divididos en cuatro secciones: La fuerza del linaje, Una fuerza llamada amor, La dirección del tiempo y La fuerza de lo bello. Por medio de ellas, y con un lenguaje claro y asequible, retrata escenas cotidianas que evidencian el camino recorrido, las experiencias del pasado, al que se alude con nostalgia y añoranza, así como algunos referentes de nuestra historia contemporánea. El yo poético nos da a conocer sus más grandes amores, sus luchas, su pasión por el arte y su fe, que viene a ser un elemento constante en muchos de los poemas. 

La fuerza del linaje incluye trece poemas que presentan parte de nuestro patrimonio nacional mediante peruanos ilustres del ayer y de hoy, con sus lecciones cotidianas, sus luchas, su defensa de nuestra patria y su legado. Abre la sección un sentido poema dedicado a Inti y Bryan, los jóvenes que perdieron la vida a causa de la represión policial en la marcha nacional en contra de la presidencia de Manuel Merino y el Congreso: 


¡Hijos míos, no han muerto! 

Se han ido con la patria, 

para hacerla grande y justa, 

entre proyectiles y bombas. 


También se hacen presentes otros héroes contemporáneos anónimos como los maestros, que en tiempo de cuarentena tuvieron que adaptarse a estrategias de enseñanza muy distintas a las acostumbradas: 


La lección es difícil 

entre plataformas y pantallas, 

sin el cobijo del aula 


Asimismo, se halla el personal técnico y de salud, que mostró especial dedicación y entrega durante la pandemia. Encontramos, además, poemas dedicados a referentes históricos, geográficos y culturales, como Atahualpa, Carlos Augusto Salaverry, el Señor del Chira, la Puerta del Sol y la ciudad de Paita. Todos ellos como parte de este linaje que no solo se conforma de huellas del pasado, sino de todas y todos aquellos que siguen forjando nuestra nación. 

En el poema «Camino del andar» se mira hacia atrás el camino propio de la voz poética, con nostalgia y orgullo, como parte de un recorrido compartido: 


Mis pasos ya no son los mismos del ayer 

sus huellas hablan de quehacer y trajinar, 

itinerarios de un aguerrido y virtuoso vivir 

que hoy quisiera volver a sentir.


Una fuerza llamada amor reúne diez poemas dedicados al amor en sus diversas dimensiones. El amor al padre:


Tallas el coraje y la paciencia, 

para criarme con amor, 

entre tanto infortunio y desventura.


También a la madre:


Si las canciones de cuna están en el ayer 

hoy las canto para alegrar tu querer. 

Si la fuerza del viento se lleva tu tiempo, 

¡no temas, mamá!, siempre estaré contigo.


El amor de pareja:


El amor se volvió 

luz para sus pasos, 

manantial divino, 

abrigo de los corazones, 

besos y caricias sin horario, 

día a día.


Al maestro: 


Aún taconea en mi mente el caminar atinado

que repica enseñanzas de aquellos maestros

que impartieron la tarea con paciencia y fe


La amistad: 


Juntas otra vez 

tratando de alcanzar con el alma 

ese ayer que guardó nuestra adolescencia


Y la fe o el amor a Dios:


Mi Señor de Muruhuay, 

fortaleza de este lugar, 

Tarma y Junín te adoran, 

Acobamba te venera, 

entre rocas, piedras y montañas.


La dirección del tiempo reúne siete poemas que dan cuenta de adversidades de distintos tipos y la lucha que se emprende ante ellas. Varios de estos poemas se dirigen a la mujer, su trajinar y su valentía:


Las estrellas son tuyas, 

también el coraje, 

arma de tus luchas 

heredada con el tiempo, 

por una y mil osadas 

como rayos de sol.


Así, construye una imagen poderosa del mundo femenino, con sus luchas diarias ante la adversidad y los peligros:


Tus pies avanzan curtidos y descalzos, 

sobre piedras que estorban los caminos, 

enfrentan con coraje, noche y día, 

esas fieras que acechan tus pasos.


Otros poemas dan cuenta de desastres naturales como huaicos e inundaciones, así como la muerte y destrucción que dejan a su paso:


Entre piedras, cenizas y dolor, 

ocultó restos de inocentes 

(…) 

Mató la esperanza de un mañana, 

allá en los cerros y montes.


La fuerza de lo bello, sección final, comprende seis poemas dedicados al arte, la poesía y la trascendencia de la creación. Podemos encontrar en esta división aquellas disciplinas artísticas que apasionan a la voz poética, ya sea al apreciarlas como espectadora o al exaltarlas desde la propia creación. La contemplación del arte también le genera preguntas, que nos acercan al cuestionamiento de qué puede hacer el arte ante la vida y sus contingencias:


Dime, pintor, 

al niño que corre sin abrigo, ¿de qué color lo pintas? 

¿acaso hay un color para el hambre y otro para el frío?


Esbozará también los lugares en los que vive la poesía: 


en las coplas de una canción, 

en la voz del silencio amordazado 

en el corazón extraviado y sin aliento 


Y celebrará a sus maestros de poesía al decirles:


Sois un poema.


En suma, la voz poética que transita estos textos se percibe como una emisión con el poder de la experiencia, que despliega con orgullo, autoridad y cierta nostalgia todo lo vivido. A pesar del camino recorrido, que da a conocer en distintos ámbitos, no pierde la capacidad del asombro y la extrañeza frente a lo desconocido, así como la posibilidad de conmoverse ante el arte, la pérdida, la injusticia y el dolor ajeno. 


Becky Urbina





Ficha técnica
Título: La magnitud de lo bello
Autora: Gloria Ordinola 
Género: poesía
ISBN: 978-612-4452-61-1
Sello/editorial: Sietevientos Editores 
Ciudad y año de publicación: Sullana, 2022
Tamaño: 15 x 20.5 cm
Peso: 124 g
Páginas: 88
Precio de venta: S/ 20
Reseña de contraportada: La magnitud de lo bello no está en esto o en aquello, no está en él o en ella, ni en la calle, ni afuera. Está ahí en tu corazón, en esa fuerza de tu espíritu que se levanta con el sol, en tu quehacer de cada día. La magnitud de lo bello está en la entrega para ser sol, cielo, mar sereno y azul.
Biografía: Gloria Ordinola es profesora y escritora. Egresó de la Escuela Normal de Mujeres de Sullana. Es licenciada en Educación por la Universidad de Piura y magíster en Psicopedagogía. Es autora de dos poemarios y una antología. 

Información de interés



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viernes, 21 de julio de 2023

Destacable solidez


El cuento ha sido casi siempre un género en el que los experimentos formales han tenido escasa fortuna y, al menos desde que Poe firmó la casi eterna forma del cuento moderno, sus características —estilos más, estilos menos— se han mantenido intactos. Un eje dramático que privilegia el sentido de la tensión, la brevedad y un final sorpresivo, de efecto variado, especialmente irónico, continúan siendo ingredientes centrales, acaso invariables, en un relato.

Luego de leer los relatos que componen El romántico de Carlos Luján Andrade, uno encuentra que esas lecciones han sido tomadas con provecho. Pero hay que añadir también unas depuradas maneras de afrontar el realismo, haciendo un doble movimiento: mirando hacia la tradición y construyendo un lenguaje personal. 

La mirada a la tradición en estos relatos tiene sin duda una impronta ribeyriana: un vasto catálogo de personajes atrapados en alguna obsesión, empeñados en derrotar al destino inexorable de sus vidas. La lucha es desigual e inútil; de ellas surge un conmovedor sentido heroico, de varias tonalidades, que es el que traslucen muchas de las criaturas que pueblan las páginas de este libro de Luján Andrade. 

La construcción de un lenguaje personal tiene que ver con la gama de sentimientos que van suscitando los cuentos en relación con sus escenarios y vertientes: si se trata del ámbito urbano, el relato se decanta por una expresión de descreimiento; los textos de tono cercano al fantástico, en cambio, muestran una proclividad a lo libresco y ofrecen un singular reto interpretativo; sus incursiones en el mundo rural amplifican sensaciones perturbadoras. 

El cuento inicial, titulado «La noticia», presenta algunos aspectos singulares, sin alejarse demasiado de lo dicho aquí sobre la práctica realista. Es de interés que el narrador emplee el vocativo en su relato: «No quería que se lo dijeras, era todo lo que te pedía» (p. 13), dicen las primeras líneas. En adelante, el sentido del cuento es la confrontación de un personaje y en un verdadero giro argumental. Luego de enumerar profusamente las malas acciones cometidas por el personaje, se suma el sarcasmo: este es, ni más ni menos, un sacerdote. Una variante creativa de la antigua lucha entre el ser y el parecer (la apariencia).

El cuento siguiente, «Siete moscas», se ubica en la orilla de lo extraño, de lo insólito. Combina la superstición y recuerda, como intertexto remoto, a un cuento de hadas en el que el personaje mata siete moscas de un solo golpe —«El sastrecillo valiente»—, quien gracias a esta hazaña viaja por el mundo enfrentando diversos peligros y combatiendo con seres sobrenaturales. Luján Andrade plantea este esquema, pero lo coloca en el contexto social: matar siete moscas decidirá el rumbo de una negociación entre una empresa minera y la comunidad. 

Otro cuento destacable es «Selección de personal», de trasfondo kafkiano, pues propone situaciones en las que la lógica se torna difusa, las cosas se acercan cada vez más al absurdo, y en el final brilla la ironía, considerando el trabajo, visto como práctica de dominación, como un verdadero tesoro. 

Estos tres relatos, de alguna forma, marcan el tono del libro y las posibilidades de estilo y significado descritas anteriormente.

El libro se divide en dos partes, y en la segunda se encuentran logros tan destacables como en la primera. El cuento «¿Recuerdas el fútbol peruano?», por ejemplo, juega con un referente popular ineludible en nuestro país, pero en un relato de corte futurista: «El fútbol ha dejado de ser un deporte popular hace muchos años, y él, un hombre de noventa y cinco años, era el último sobreviviente del último título nacional del ya extinto club Alianza Lima» (p. 119). 

A esa segunda parte pertenece también «El lenguaje», un relato que intenta retratar una situación primigenia: el nacimiento del lenguaje, el nacimiento de un mundo, tema que tiene, sin duda, reminiscencias borgianas (recordemos, por ejemplo, «Las ruinas circulares»). El personaje es expuesto a las fuerzas de la naturaleza y el paisaje, sus sentidos van aprehendiendo todo con rigurosa curiosidad y apetito, así descubre sonidos, formas, secretas armonías. Se trata del cuento con un lenguaje más cercano a lo poético y, por momentos, con un aliento de ensayo filosófico: «Tétricas eran las noches, ya no podía ver mucho por la escasa claridad y me consolaba con el recuerdo de lo creado y visto en el transcurso del día. Mi memoria era frágil pues no podía recordar más allá del día que había despertado sobre unas hojas secas. Era tal mi desconcierto que asumí que ese fue mi nacimiento, mi primera vez sobre la vida y lo visto no era otra cosa que una primera experiencia» (p. 109).

El conjunto de diecinueve relatos que dan forma a El romántico es bastante parejo, aunque, por supuesto, destacan algunos cuentos sobre otros, como los que se han detallado líneas arriba. El conjunto muestra una solidez destacable y deja en los lectores la sensación de que el cuento es uno de los mejores vehículos expresivos de la experiencia humana. Sus personajes, atormentados por sus deseos, por su pasado, por su presente o marcados por un destino ante el cual se saben derrotados de antemano, forman un mosaico en el que podemos reconocer muchas de las ansiedades, los miedos, los espantos que ensombrecen la vida contemporánea. En eso radica, creo, el aporte de este libro, que considero de lectura necesaria. 


Alonso Rabí Do Carmo





Ficha técnica
Título: El romántico
Autor: Carlos E. Luján Andrade 
Género: cuento
ISBN: 978-612-48536-6-1
Sello/editorial: Dendro Ediciones 
Ciudad y año de publicación: Lima, 2022
Tamaño: 14 x 21 cm
Peso: 210 g
Páginas: 152
Precio de venta: S/ 39
Reseña de contraportada: El romántico, de Carlos E. Luján Andrade, no es solo la visión sentimental, subjetiva o lírica de un universo personal, sino el reflejo exacto de lo que nos define como humanos. Este libro, potente de imaginación, ha sido escrito con una maestría para contar historias que convocan a diversos personajes que, en la diversidad contradictoria del mundo de hoy, con el actual pesimismo y materialismo nihilista, trasgreden o violentan sus destinos o el sentido mismo del viejo fatum. Excelente lectura para románticos y no románticos. (Miguel Ildefonso) Este libro de relatos destaca por desarrollar los grandes tópicos que fueron abordados por los maestros del género en nuestro país: el realismo desencantado, lo fantástico enigmático, lo urbano desafiante y lo rural sobrecogedor. Sus protagonistas son seres que han intentado rebelarse contra un destino amargo, pero que al final sucumbieron ante él junto con sus sueños y sus ideales. Con prosa sucinta, estilo directo y gran dominio del lenguaje, el lector se sumergirá en sus páginas con el placer que se disfruta ante los buenos libros. (Francois Villanueva Paravicino).
Biografía: Carlos E. Luján Andrade (Lima, 1978) es egresado de Derecho en la Universidad de Lima, con estudios en la Maestría en Sociología de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado el libro El comedio del breñal (2016) y el poemario bifronte Soundtrack /Miles de misiles (2011). Fue director y coordinador de las revistas de ideas Lanceros (2007) y El Círculo de Tiza (2002-2004). Ha recibido diversas menciones honrosas en concursos literarios y extranjeros. Sus escritos han sido incluidos en publicaciones nacionales e internacionales, así como sus poemas han aparecido en diversas antologías.

Lugares de venta
El Virrey (calle Bolognesi 510, Miraflores) y Amazon.



#LEERESVIVIR es un proyecto beneficiario del Concurso Nacional de Promoción de Libros
y Autores Peruanos en Medios Digitales-2022 convocado por el Ministerio de Cultura del Perú

martes, 11 de julio de 2023

Alcanzar la orilla opuesta


«Chimba» o «chimbar» es una palabra que, en el lenguaje popular de la selva amazónica peruana, se emplea para señalar que se ha cruzado el río, a nado o en balsa, y se ha llegado a la otra orilla. «¡Chimba!» se dice como una manera de haber logrado con éxito y satisfacción dicha empresa o reto, si la ocasión lo amerita. La palabra tiene un origen quechua y algunas acepciones en el Diccionario histórico de la lengua española le otorgan para Perú, Chile, Bolivia y Argentina, «orilla opuesta de un río», «barrio que se sitúa a las afueras de una ciudad, especialmente en la orilla opuesta del río» o «parte de un río con fondo firme, llano y poco profundo, por donde se puede pasar andando, cabalgando o en un vehículo». Otra docena de significados se le da en el resto de países sudamericanos. En cualquier caso, en las acepciones citadas, tiene una connotación de movimiento y de traslado de un lugar a otro.

Chimba también puede ser leída como una metáfora para nombrar el paso de la vida a la muerte: la otra orilla, aquella a la que todos, invariablemente, y más tarde o temprano, vamos a arribar, por vejez, enfermedad, deseo propio o circunstancias imprevistas. Los designios insospechados de la existencia humana que tendrán su final en aquella orilla insondable que es la muerte, el fin.

Obituario (2021) de Melissa Mendieta (Loreto, 1983) tiene que ver con este corpus en el que el paso de la vida a la muerte es elemento central de los textos que lo integran. No es ninguna casualidad el título del libro ni que el primer texto se titule «Chimba». De esta forma, Obituario va más allá de las notas necrológicas que se suelen escribir cuando las personas mueren, si nos atenemos al significado literal; más bien, es una observación y exploración a la chimba entre las orillas de la vida y la muerte.


Libro diverso

Obituario está conformado por un conjunto de textos que se circunscriben en el registro literario y ficcional, la crónica y el testimonio. Mendieta toma como escenario el imaginario de la Amazonía peruana, especialmente la región Loreto, en el que introduce un tema universal: la muerte. De la lectura se puede desprender que esta es la pulsión determinante que guía la escritura de la autora, tal vez con una cierta obsesión que necesita expiar, pues ella misma —podemos suponer—, como se advierte en el texto «Crónica del vuelo 204», ha vivido una experiencia en la que ha estado muy cerca de la muerte. 

Fue en agosto de 2005, en circunstancias en que el avión en el que volaba rumbo a Iquitos se estrelló cerca de Pucallpa. Un poco menos de la mitad de los noventa y ocho pasajeros murieron, y ella estuvo entre los supervivientes. ¿Milagro? ¿Suerte? Nunca lo sabrá. Sin embargo, pese a haberse salvado, el dolor se acrecentó días después cuando los periódicos locales publicaron los obituarios de los fallecidos. ¿Acaso una suerte de culpa por haber sobrevivido? «Lo vivido en ese fatídico día aún duele, no puedo decir que lo he superado por completo, mentiría si lo afirmo, pues los sucesos de nuestra vida nos marcan, nos acompañarán siempre, pero uno aprende a vivir con ellos» (p. 65), escribe. 

Si aquí la muerte ha estado muy cerca de materializarse, más bien, en los relatos de registro ficcional «Lágrimas de Margarita» y «Sueño sin sueño», la muerte es palpable. En el primero, Camilo Romero, guardián de la morgue del Ministerio Público de Iquitos, recuerda con nostalgia a su primera novia, Gloria, quien ha muerto de cáncer años atrás. Acude al cementerio a menudo para visitar su tumba y consolarse, pero el destino querrá que la relación entre ellos nunca se rompa cuando Camilo se entere de que ha tenido una hija con Gloria, a quien no conoce. Empezará entonces una historia... 

En el segundo, haciendo uso de guiños fantásticos, la autora presenta a Vanessa, una muchacha que muere en circunstancias desconocidas horas después de que su novio le ha propuesto matrimonio. Lo insólito es que ella misma asiste a su velorio y entierro, y se ve a sí misma dentro del ataúd, aunque nadie advierta su presencia, a excepción de sus hermanos menores, pues solo los niños pueden verla. La historia se apoya en un drama amoroso y el misterio llega al clímax, gracias a un objeto valioso: el anillo de compromiso. A la manera del beso del príncipe que despierta a la bella durmiente, el cuerpo inerte de Vanessa deberá guardar consigo el anillo para poder morir completamente y dejar de vagar. En ambos relatos, como en la mayoría de los textos, el espacio del cementerio tiene un lugar preponderante. Es allí donde los personajes logran articular sus historias y entender las claves que conducirán sus pasos hacia la vida o hacia la muerte.


Covid-19 y muerte

Los relatos «Querer y no poder», «El final del viaje» y «El heraldo» nos acercan a la muerte en el contexto de la enfermedad de la covid-19 en Iquitos. La autora, haciendo uso de la crónica y la ficción, recrea la compleja y triste situación que se vivió en esta región durante la pandemia. Desde luego, el tema de la muerte es lo que marca el ritmo narrativo.

Álex, un estudiante de Medicina, en «Querer y no poder», hará todo lo posible para salvar de la muerte a su padre, Alejandro de la Puente, un reputado médico, quien ha contraído la covid-19 en funciones. La situación lo obligará a presentarse como voluntario en la pavorosa Sala Covid del hospital regional para estar cerca de su padre, donde ha sido internado. Este es el fondo que sirve para una historia de lucha en la que emergen los temores, la esperanza, el destino y el futuro que Álex deberá emprender, pues tendrá que conservar el legado de su padre. Un pasaje da cuenta de la labor del padre Raymundo quien, en la vida real, lideró la colecta ciudadana para la compra de plantas de oxígeno en Iquitos, ante la inoperancia de las autoridades del Sector Salud y la falta del vital gas, una noticia que fue bastante difundida en su momento. 

En «El final del viaje», la perspectiva es desde el punto de vista femenino. Ángela, la protagonista, es una enfermera del hospital de Iquitos, quien sopesa la muerte de su anciana madre en el tiempo de la pandemia. A modo de vaso comunicante, Álex, del relato anterior, aparece en este de manera circunstancial, como el muchacho que despierta la atracción de Ángela. Pero pensar en el amor es difícil, pues el ritmo de trabajo que impone la pandemia lo hace imposible. «Con la pandemia no había tiempo de pensar en el amor» (p. 117), dice Ángela. El uso del diario, como un recurso textual, hace que la protagonista pueda encontrar consuelo. Allí plasma sus impresiones y temores, allí se derrumba, algo que no puede permitirse durante el trabajo. Así, Mendieta emplea este recurso para contraponer los sentimientos del personaje. En este relato, la muerte no obstante el dolor que causa, sirve como un nuevo inicio para la relación deteriorada que Ángela tiene con su hermano. Finalmente, en «El heraldo», asistimos al drama existencial que vive Renato, un periodista y poeta encargado de escribir los obituarios del periódico local.


Chimba

«Chimba», dentro del género del relato de aprendizaje, nos ubica en el mundo del colegio y las tardes de aventuras en las calles de Iquitos y en el lago Moronacocha. El personaje pívot es el niño Rolando Jiménez, quien vive y nos muestra el universo de las palomilladas propias de la niñez con los compañeros de aula, los juegos y las peleas. Pero también Rolando descubrirá el sentimiento de la culpa, tras la muerte de uno de sus amigos. Será la cruz que cargue hasta que aparezca la oportunidad de expiar dicho sentimiento, justamente al chimbar el lago Moronacocha y salvar a otro amigo a punto de ahogarse. De esta manera, en este relato, vida y muerte se contraponen en el acto de cruzar a nado el lago y alcanzar la orilla opuesta. La chimba adquiere la connotación del desafío y deseo por la vida, por encima de la muerte, aunque no siempre se pueda ganar.

Melissa Mendieta logra con sus historias en Obituario reflexionar sobre la muerte con la particularidad, en paralelo, de mostrarnos una porción del imaginario de la selva amazónica. 


Christian Reynoso





Ficha técnica
Título: Obituario
Autora: Melissa Mendieta 
Género: cuento/crónica
ISBN: 978-612-4142-41-3
Sello/editorial: Tierra Nueva 
Ciudad y año de publicación: Iquitos, 2021
Tamaño: 12 x 17 cm
Peso: 200 g
Páginas: 152
Precio de venta: S/ 35
Reseña de contraportada: La muerte está más presente que nunca entre nosotros. En estos tiempos de pandemia en nuestra Amazonia y el mundo, los obituarios se multiplican en los periódicos y el fallecimiento de conocidos y personas cercanas ya no nos sorprende. El tránsito hacia el más allá trae consigo muchos sentimientos: la dificultad para irse, el dolor de la despedida, la tranquilidad de partir habiéndolo dado todo, la felicidad de haber luchado por lo que se quería, la confusión y el dolor por la muerte inesperada, la sensación de injusticia por la partida de buenas personas y la de justicia por la desaparición de personas malas; son hechos y sentimientos que nos cruzan, cuestionan nuestras creencias y desgarran o regocijan nuestros corazones. La muerte siempre estuvo cerca y hoy camina junto a nosotros. En Obituario se narran cuentos, crónicas, versos y notas periodísticas sobre sucesos ficticios y reales que conducen al lector y a la lectora a preguntarse si lo vivido por los personajes es casualidad, o más bien, la fatal consecuencia de sus actos.
Biografía: Melissa Mendieta (Iquitos, 1983) es maestra y escritora. Se formó en la docencia en la Universidad Nacional de la Amazonia Peruana en la especialidad de Lengua y Literatura, diplomándose en Educación Inclusiva en la Universidad Marcelino Chanpagnat. Ha ganado la etapa regional del concurso nacional para docentes Enseñando Contigo 2014 que organizó Osinergmin con el cuento «Prevenir para vivir feliz». Ha escrito las novelas juveniles ambientadas en Iquitos Raquel y Alexander (2014), El diario de Raquel (2015) y Cartas para Raquel (2018). Ha sido directora de la revista Mixturas: Cultura y Letras, y actriz y directora del grupo teatral del mismo nombre. Es docente de educación secundaria, con una vasta experiencia de enseñanza y aprendizaje con jóvenes en Iquitos y Lima. Ganó el concurso Maestro Que Deja Huella 2019, organizado por Interbank, representando a la región Loreto. Contribuye actualmente con la formación de jóvenes en el Colegio de Alto Rendimiento de Loreto.

Lugares de venta
Librerías: Lancom Bookstore (avenida Petit Thouars 5550, Miraflores), Casatomada Librería & Café (avenida Petit Thouars 3506, San Isidro), Placeres Compulsivos (jirón Mariscal José Antonio de Sucre 407, Barranco), El Virrey (calle Bolognesi 510, Miraflores), Busca Libre.

Información de interés



#LEERESVIVIR es un proyecto beneficiario del Concurso Nacional de Promoción de Libros
y Autores Peruanos en Medios Digitales-2022 convocado por el Ministerio de Cultura del Perú

sábado, 1 de julio de 2023

Platillo virulento


Lejanos parecían los cuentos de ciencia ficción sobre un virus que ponía en jaque a la humanidad. Extrañas se mostraban aquellas novelas y películas que mostraban distanciamiento entre personas y uso obligatorio de mascarillas. Exageradas se tornaban las distopías que planteaban encierros forzados, toques de queda, retenes militares, prohibición del libre tránsito, entierros sin familiares, y acumulación de cadáveres en almacenes, pues las morgues habían colapsado. A comienzos de 2020 nadie podía pensar que la mutación de un virus en la ciudad china de Wuhan se irradiaría pocos meses después en el resto del mundo para revivir, con creces, el horror que sufriera la humanidad con la gripe española a finales de la Primera Guerra Mundial. En efecto, la historia se repitió, pero con giros nefastos en la educación, la alimentación, el trabajo, el entretenimiento y demás actividades. La pandemia del covid-19 llegó para trastornar la existencia de cada ser humano.

A poco más de un año de que muchas naciones tomaran drásticas medidas para frenar al virus y aminorar las secuelas de la enfermedad en lo social, político y económico, apareció el libro Sancochado de pangolín de Luis Augusto Quimper, crónica escrita entre marzo y abril de 2020, en Bélgica, país en el que reside este escritor piurano desde hace varios años.


Tantas veces Luciano

Quienes seguimos la obra de Luis Augusto Quimper, notaremos que este nuevo título sigue el estilo desenfadado de su colección de cuentos Rutina (2010) y su novela Proyecto de Dios (2014), pero más en el estilo de fluida desenvoltura que registra en recientes cuentos publicados en «Días de prueba esperando a Paradise» y los cuentos ganadores y finalistas de la XXII Bienal de Cuento «Premio Copé 2022» (2023) y Cordón y rosa. Diez relatos sobre el pisco (2023), titulados, respectivamente, «El gran Gatsby en Piura» y «Fiestas Patrias en la embajada del Perú». 

No deja de ser curioso que tanto en estos dos relatos como en Sancochado de pangolín se cuente con protagonistas llamados Luciano, todos piuranos, con perfiles tan comunes entre sí que serían el mismo personaje circulando por sendas ficciones complementarias, y quizás el mismo que ronda las páginas de Proyecto de Dios.


Tecnología al servicio de la pasión

Sancochado de pangolín tiene buen ritmo y pulso. Suerte de bitácora de un navegante que surca las aguas de una aplicación de citas en tiempos de peste, para dejarse llevar por la marea de la pasión, con no poca pulsión. Así, Luciano tienta atento las oportunidades de un encuentro carnal que podría tener con sus coetáneas, pero él es un entrenado lector que sabe leer entre líneas. De modo que toda omisión y silencio, en las autodescripciones, son una elocuente declaración de intereses. Así va de Valeria a Geraldine, para hurgar en Laura, Larissa, Anne y Sophie, hasta llegar a Aurelie e Inge, que van de los treinta y muchos hasta los cuarenta y pocos, con claras posiciones, exigencias y anhelos, que denotan contradicciones y absurdos que truncan la mínima posibilidad de iniciar una relación sana (no tóxica, en términos literales y figurados), empujando a todas y a él hacia la trinchera de la soledad.

Pero estos acercamientos que no llevan a nada, salvo al distanciamiento y al desencadenamiento de frases irónicas, argumentos sarcásticos y posiciones socarronas, que subrayan el carácter iconoclasta y despechado del narrador-personaje, quien lleva poco tiempo como sujeto divorciado, son en esencia sanos para los tiempos de un asesino invisible que puede atacar, aprovechando un beso repentino e incontrolable o una respiración agitada a poca distancia.


Una historia de límites

Luis Augusto Quimper indaga narrativamente en los límites que se imponen en una sociedad civilizada y libre, con ciudadanos acostumbrados a hacer prevalecer sus derechos, a circular como les plazca, y sin dar cuenta a nadie sobre esto o aquello. En tal sentido, Sancochado de pangolín es un libro poco ideológico y muy político —como ocurre en otras historias de este autor—, pero en este caso con una marca que combina indignación, intransigencia e intolerancia ante las nuevas reglas, que es una buena manera de enmascarar el miedo y los puntos ciegos.

Por otra parte, las comparaciones resultan inevitables entre Bélgica y Perú. En el país europeo, la civilización se altera, sin perder su norte, pero late la inquietud ante lo que podría significar exactamente la nueva normalidad. En el país americano, se redunda en el caos y la incertidumbre se exacerba, como constata en narrador-personaje al chatear con parientes y amigos. 

Resulta interesante cómo Luis Augusto Quimper registra en su crónica un cúmulo de detalles que fotografían los meses más duros de la peste y dan viva luz de un periodo que se evoca como una pesadilla que se va desdibujando por el paso del tiempo. Entre las incursiones de Luciano por Tinder y sus enganches con Netflix, hace todo lo posible por trasgredir las normas para ver a su amante —una francesita con un hijo difícil de engatusar—; planea la compra del PS5 con lo que ahorra por no consumir en restaurantes, cines y librerías; esquiva misas y bendiciones por Youtube; evita multas fingiendo salir para hacer deporte; agradece al teletrabajo por no ver a su jefa «piernas de pollo» en minifalda; y trata que su paladar sufra lo menos posible ante su inutilidad para preparar platillos decentes —una incompetencia que ni siquiera el famoso Qué cocinaré hoy de Nicolini logra revertir—. Entre estas circunstancias que va aceptando en una monótona cotidianeidad con poco estoicismo o mucho cinismo, debe lidiar con el particular escenario que surge entre él y su exesposa, la recuperación emocional de sus hijos, y mantener calmada o a raya a su familia piurana. 

Sin duda, entre los vaivenes de un mundo amenazado por un virus, resulta descollante la vergüenza que generó entre los paisanos del protagonista la calificación que recibiera Piura por parte del presidente de entonces: «La ciudad más irresponsable del Perú» (pág. 14). Cabe recordar que un indignado Martín Vizcarra (aunque ahora nos suene a absoluto desparpajo dada sus «cualidades» reptilianas) calificó de irresponsables a los piuranos que se amontonaron para adquirir cerveza. «Las noticias nos llegan rápido por las redes sociales. Todos hemos sido testigos de que se forman filas para compras esenciales y el cobro de bonos. Sin embargo, ayer vimos que se formó una larga fila por cerveza», refirió el mandatario peruano, como anotara Perú21 el 26 de abril de 2020.


Con escarnio y sin misericordia 

Luis Augusto Quimper, con ácido humor y lúcida elocuencia, nos brinda una narración galopante que mueve a la reflexión y al ejercicio de la memoria, pero también a la risa y la sonrisa. En realidad, nadie se salva de la mordacidad y malevolencia de Luciano, ni él se libra de su mirada crítica y escrutadora ante el espejo del artefacto literario que lo contiene. Se desnuda sin vergüenza hasta lo más íntimo, presume de su egoísmo e inmadurez, exhibe sus entrañas, las extiende, y se toma el pelo con escarnio y sin misericordia. De esta manera manifiesta su peruanidad europeizada, y no le interesa ocultar su inconformidad por costumbres que no consigue entender ni aceptar de un país que lo acoge y lo rechaza, que lo emplaza, lo exalta y lo lleva a delirar. 

¿Quién gana después de todo en un mundo en el que ya no es posible planificar ni prever un siguiente paso? Eso quizá lo sepamos en una próxima ficción de Luis Augusto Quimper, con Luciano de protagonista, sin duda alguna. 


José Donayre Hoefken





Ficha técnica
Título: Sancochado de pangolín
Autor: Luis Augusto Quimper 
Género: crónica
ISBN: 978-612-48475-5-4
Sello/editorial: Cortarrama 
Ciudad y año de publicación: Piura, 2021
Tamaño: 14.5 x 20.5 cm
Peso: 60 g
Páginas: 32
Precio de venta: S/ 10
Reseña de contraportada: Confinado en solitario en sus ochenta y cinco metros cuadrados, Luciano —piurano en Bélgica— teletrabaja en pijamas y sin afeitarse. Piensa en tirar el televisor por la ventana para no escuchar nunca más la palabra covid. En su tiempo libre, que es mucho, revisa perfiles en Tinder, habla con el cactus que compró en Ikea, toma cerveza mirando por la ventana, se pregunta si la ansiada nueva normalidad será mejor que la vieja, la del ruido y la furia. Pedalea 12 kilómetros para ver a sus hijos. Se las juega para visitar a su francesita. Intenta, infructuosamente, cocinar. Mejor no pensar, pensar es vivir inquieto, se dice, pero se angustia ante la incertidumbre, las informaciones contradictorias, los cientos de WhatsApp que infectan su teléfono.
Biografía: Luis Augusto Quimper (Piura, 1967) es licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de Piura y magíster en Finanzas por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Trabaja en una empresa de servicios financiero en Bruselas. Ha seguido talleres de escritura creativa dictados por Alonso Cueto e Iván Thays en el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado el libro de cuentos Rutina (2010) y la novela Proyecto de Dios (2014). Asimismo, ha participado en los libros colectivos «Días de prueba esperando a Paradise» y los cuentos ganadores y finalistas de la XXII Bienal de Cuento «Premio Copé 2022» (2023) y Cordón y rosa. Diez relatos sobre el pisco (2023).

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